viernes, 20 de enero de 2012

SECUENCIAS

Durante el Telenotìcies-Migdia, a la hora de la información deportiva, ya suelo cerrar los ojos un ratito, pero el pasado miércoles estaba aún lo suficientemente espabilada como para pescar este detalle, que me pareció anecdótico incluso. Quizá porque salió de resfilón.






Por la noche, en el Summun, vimos lo que todo el mundo (salvo mi paisano).







P.D. No hay manera de ser puntual con las entradas últimamente. ¡Qué ritmo!

domingo, 15 de enero de 2012

PAUSADAMENTE

Un inoportuno (podría haberse declarado antes, la verdad) catarro me hizo pasar los días de supuestas vacaciones...
(supuestas porque no iban a ser tales, pero como no podía trabajar)
picoteando aquí y allá...
algún libro, algo de TV (TediumVitae, como le llamaba a añorada Martín Gaite).

Entre éstos y entre otros, los Ensayos de T. S. Eliot
(que no son plato ligero, pero me apetecían, dentro de la general inapetencia).
Hacía más de 30 años que no los frecuentaba, desde el tomito barral-gildebiedmano "Función de la crítica..."





Pero ¡ay! que en el ínterim leí a otro de mis divos, Coetzee (alabadísimo por unos happy few, si bien los qualumque existosos debieran tomar nota y, además de nombralo, leerlo, y citarlo, para asegurarse) y sus Costas extrañas (Ensayos, 1986-1999), publicados en Debate, 2004.
(De que lo leí, quedó en su día la correspondiente reseña publicada)





¡Diox! Lo que decía de Eliot. No era olvidable aquel libro de Coetzee que se abría atacando un mítico ensayo eliotiano, "¿Qué es un clásico?", una conferencia....
Me recuerdo sintiendo/pensando... Si será verdad...
El juicio de Coetzee no podía resultar indiferente dado que, entre otras perlas, señalaba (tras un asedio múltiple) que "cabe inscribir esta conferencia de Eliot para la Sociedad Virgiliana dentro de un plan, en el que venía trabajando desde hacía una década, para redefinir y resituar la nacionalidad con el propósito de que a él no se le marginase por ser un arribista y entusiasta cultural que sermoneaba a los ingleses o europeos acerca de su tradición en un intento de convencerlos de que vivieran de acuerdo con ella `...] un intento de reclamar la existencia de una unidad histórico-cultural para la cristiandad de Europa occidental, incluidas sus provincias, a la cual las naciones que las constituían pertenecían únicamente en tanto partes de un gran todo" (paág. 16)




Me recuerdo enfriándome hacia el hasta entonces incólume entusiasmo personal por el ensayismo eliotiano... No en vano, que dirían, el proceso descrito por Coetzee tenía lugar en 1944, y era "uno de los más espectaculares que cabe imaginar sobre la tentativa de un escritor de fabricarse una nueva identidad, reivindicando esa identidad no, como hacen otras personas, sobre la base de la inmigración, el asentamiento, la residencia, la domesticación o la aculturación, o al menos no únicamente sobre esas bases -pues Eliot, con su tenacidad característica, pasó por todas esas fases-, sino en virtud de una conveniente definición de la nacionalidad para, más tarde, utilizar tioda su autoridad culturalacumulada para imponer esa misma definición sobre la opinión de las personas cultivadas y, a través de uan reconfiguración de la nacionalidad dentro de una clase específica de internacionalismo o cosmopolitismo -en este caso católica-, planteare la cuestion en unos términos que le harán emerger no como un recién llegado, sino como un pionero y,claro está, como una especie de profeta..." (págs. 16-17)

Pero, pese a la fiebre y la temperatura de estos días... me confieso adicta al ensayismo de Theodor Sterne Eliot, que he ido degustando a sorbos estos días pausados.
Quizás porque ya tengo otra edad.
La suficiente para ir purgando o acrisolando.





A él siempre le agradeceré, entre muchas otras cosas imposibles de abordar aquí, su calurosa recomendación de leer el ensayismo o la crítica de autor.
Algo a lo que, inexplicablemente, parecen resistirse los estudiantes de hoy, por más que machaco.

domingo, 8 de enero de 2012

NUEVO AÑO VIEJO

Del especial televisivo de Nochevieja, que no vimos en directo, Nico me rescata este sketch que quiero compartir.





domingo, 1 de enero de 2012

SARCASMO

Aún sin gran clarividencia y con escasa o nula lucidez, dadas las circunstancias que han concurrido estos días (y que detallaré en una próxima entrega), y pese a los Fastos habituales de estas fechas...
me atreveré a interpretar la foto-fija del pasado viernes (¡tan reiterada!), dado que sigue desvelándome (es un decir, dado que los horarios y los hábitos se rompen ineludiblemente, malgrè tout).
A ráfagas, y pese al ajetreo doméstico-familiar (a mí me toca el Fin de Año y el Año Nuevo), cada vez que enfocaba un espacio rectangular (el horno, a fin de comprobar cómo evolucionaba la pierna de cordero; un estante del frigorífico para ver si cabía otro tupe más con las viandas sobrantes o faltantes; el colchón que hay que preparar para las visitas...), volvía, impertérrita la IMAGEN:


http://politica.elpais.com/politica/imagenes/2011/12/30/album/1325258049_935316_1325258105_album_normal.jpg


Y como la persistencia (que no la perseverancia, que se consideraba virtuosa) es síntoma inequívoco de obsesión, filiación, preocupación, fobia et altri..., decidí interrogarme.
No saqué mucho en claro, la verdad (no soy Millás). O al tema no le dediqué el tiempo y la energía necesarios (en la soterrada creencia de que, acaso, el asunto tampoco lo merecía), pero es lo cierto que los sucesivos vavivenes o involuntarios retornos del asunto (tema) estaban indefectiblemente etiquetados con un gran letrero que decía


PERPLEJIDAD


Se entiende que la perplejidad era mía.
Y no es que me acabe de caer del guindo.
Es que me esfuerzo en ser "positiva" (que dirían algunos), dado que sé lo que se nos avecina. E intento fomentar la risa (inteligente): practicándola o recomendando algunas lecturas (que las hay).
Y en combatir... ya no sé muy bien qué. Pero... al menos la Imperturbabilidad:
-el flequillo escorado de Soraya (habremos de familiarizarnos y empezar a comportarnos según la conducta antigua: economizando) amparando, aún más si cabe, su rigidez;
(Como madre, debo confesar que en los últimos tiempos de acoso y derribo sentía piedad por un feto que sin duda recibiría por pasiva un porcentaje -espero que mínimo- de bilis y veneno; ahora aún lamentaría más cosas, sin duda..... ¡Quévoracidad1)
-los ricitos engominados de Montoro, escondidos tras la nuca;
-los labios resecos y rosados del De Guindos, que parece recién llegado de las pistas de esquí;
-la dura asimetría (tan bien disimulada) de Fátima Báñez, cuyos ocultos colmillos (los tiene) crecerán y se harán visibles.


http://politica.elpais.com/politica/imagenes/2011/12/30/album/1325258049_935316_1325258260_album_normal.jpg


Así que siguen presentes.
Intento un jercicio de catarsis y ¡ay! que sólo se me viene esto a la cabeza...





P.D. ¿Resistiremos?
Espero que tras este relato entendáis por qué no podía brindar... inocentemente y sin matices.
Aunque a todos vosotros os deseo UN VENTUROSO 2012


martes, 20 de diciembre de 2011

KOROLENKO (BIS)

Nos anuncian el fin del año ruso-español (o como se diga).

Y sin embargo...
Yo sigo aún perseverando en... la magia, la alegría, el gozo, la sorpresa y el... ¡ay, dolor! -que oportunamnete exclamaría un romántico quejumbroso de escuela-...
(Porque no puedo abarcarlo todo... todo lo extraordinario que está saliendo)
Y románticamente me acogería al lamento del tiempo, ya que...
En estos días de miseria y mezquindad (supuestamente) ha sido tan generoso el esfuerzo de algunas editoriales por acercarnos lo desconocido...
Os hablé de Korolenko y de su novela "Sin lengua".




http://www.biografiasyvidas.com/biografia/k/fotos/korolenko.jpg


La curiosidad sana por este autor pre-Gorki que nos descubrió una editorial "pequeña" (¿Cómo calibrar ciertas dimensiones?) ha llevado a... que aparezca casi simultáneamente traducida otra obra de este escritor, "El músico ciego".
A Korolenko yo no lo hubiera conocido sin esa otra obra fundamental, de modo que...







Me he llevado esta novela a Madrid, ansiosa de acompañar poesía y pintura (¡qué romántica! ). Y es que hay un romanticismo latente en esta obra.

Más que la decepcionante muestra del Ermitage... me entusiasmó (pese al desencanto anunciado) la muestra "La caballería roja" (magnífico el título de los cuentos de Bàbel, años ha traducidos en Galaxia Gutemberg, por cierto), donde podemos ver un documental sobre la muerte de Gorki..
Pues bien, Korolenko es un pre-Gorki, y en su novela, "El músico ciego" hallamos múltiples formas de expresión de lo que el romanticismo tuvo ... y mantuvo.
Es una delicia seguir todo el proceso que desvela y narra Korolenko en esta novela tan aparentemente sencilla. Es conmovedor el pasaje en el que la madre descubre la ceguera de su niño, pero es toda una lección (y un estímulo) verlo desenvolverse y buscar, tal vez porque
"hay criaturas que parecen predestinadas a realizar la modesta hazaña de amar en medio de penas y dificultades, personas para las que la preocupación por las amarguras ajenas constituye una necesidad orgánica, como el aire"·.

martes, 13 de diciembre de 2011

ESCARAMUZAS

El viernes pasado se quejaba Juan José Millás en su columna habitual de El País ("Pánico") de la verdadera m... que fue esta semana llena de domingos con sus tardes, y mentalmente yo me sumaba a su protesta sólo que despotricando de los interminables lunes de la misma semana.
¡Sniff!





Por fortuna, esa peculiaridad no logró anestesiarme del todo y conservé el instinto necesario para elegir una lectura acorde a ese calendario fragmentado, irregular, casi desasosegante...
Fue el tomito Escaramuzas, que reúne el dietario que el poeta "novísimo" Martínez Sarrión acaba de publicar (en Alfaguara) y que recoge sus anotaciones, apuntes, reflexiones, diatribas, observaciones, lecturas, impresiones o inquietudes, inquisiciones (es muy borgiano él), visiones cinematográficas o el puntual análisis del presente que abarca otra década más (¿ominosa o prodigiosa?), la que corre desde el 2000 hasta...




Sarrión, como suele llamársele, me acompaña desde mi juventud (no deja de ser otro de mis hermanos mayores -como les llamo a esa generación-, si bien algo más mayor que otros): su poesía (una buena muestra de ella reunida en El centro inaccesible un título programático), sus traducciones (vieja edición de Les fleurs du mal, en La Gaya Ciencia), sus memorias: magnífico el primer volumen, Infancia y corrupciones (lo destaco fue la primera vez que leí al Sarrión prosista o relator), al que siguieron Una juventud y Jazz y días de lluvia.






Si la memoria no me traiciona, conocí a Sarrión (valga decir me interesé por él, me puse a leerlo) gracias a José María Guelbenzu (y no tanto al antólogo Castellet: las cosas como son). No en vano Sarrión es personaje de la ¿autoficción? que hay en El mercurio....
No, no me falla la memoria, ni la paciencia.
Esta vez sí me he levantado.
Y, en efecto (que se diría), Guelbenzu (sí, Guelbenzu como personaje: autoficción, que se dice ahora, y que es cosa tan antigua) y Jorge Basco, en su último deambular por Madrid, al entrar en el Whisky Jazz, encuentran, entre otros seres carnales, "a Antonio Sarrión en un recodo de la barra, aferrándose con las piernas a la banqueta en el alcohol de la madrugada, recita a Cavafys, y saluda, saluda a Alejandría que se marcha, dispersos fragmentos". (págs. 385-386 de mi edición)







Dispersos fragmentos...
Posible título para una hipotética reseña comme il fault de estas escaramuzas que me han acompañado en esta semana guadianesca.
No voy a sorprenderme de las correspondencias dada la antigüedad de mi relación lectora con Sarrión, pero sí agradezco estímulos y verificaciones.
Su firme defensa de quienes deberían seguir siendo (no para mí, que lo fueron siempre, sino en adelante, para los jóvenes no infatuados de moderneces prescindibles) una referencia necesaria y un bastión: los cuatro grandes del 98, cada uno a su manera: Azorín, Baroja, Valle y Unamuno... siempre presentes en estas páginas, con menudas (inmensas) apostillas en las sucesivas lecturas.
(Y por cierto que cita el fragmento de Valle-Inclán sobre sueños y revolución que yo traje a estas páginas en fecha no lejana).
El continuo retorno a la poesía de Claudio Rodríguez: algunos de sus versos presiden mi Ciudadanos.
Las sugerencias plásticas o las propuestas filmográficas (de las que tomo buena nota).
El debido homenaje a una mujer que me doctoró doctoró doctoró, impidiéndome ciertas delicuescencias (otra palabra que aparece más de una vez en estas páginas y que creo saber de dónde procede), ROSA CHACEL. Aparece más de una vez (como su gran amigo Juan Gil-Albert), pero citaré una página en que Sarrión se explaya sobre su "bestia negra", en la vida y en el arte, y que no es sino "la noñez o ñoñería, modo específicamente burgués o pequeñoburgués, que se cocina con variables dosis de respetabilidad, mal entendido decoro, gusto atroz, blandenguería y simulación hipócrita" y... Sigue concretando Sarrión y luego concluye, en lo que nos atañe: "Tengo por los mejores prosistas españoles contemporáneos a aquellos donde la ñoñez está por completo ausente, es decir, a Baroja, a Solana, a Chacel, a Aldecoa, a Benet, A Ferlosio" (pág. 86).





Podría seguir citando muestras de las afinidades electivas y también de algunas discrepancias (a la hora de cifrar Sarrión la afinidad política de algún próximo). Y hasta podría regodearme reproduciendo las pifias que él le señala a un excelso crítico y profesor universitario a propósito de una reseña del mentado sobre los Artículos de Carlos Barral. Pero no es cosa de agotar una lectura (o estrecharla) en mera enumeración.
Sí me voy a dar el gusto de reproducir unas líneas que corresponden a la anotación que sigue a "los grandes acontecimientos de marzo de 2004" (atentado de Atocha, vísperas electorales), cuando Sarrión confiesa que se estremece de horror imaginando que Rajoy hubiese sido elegido Presidente del Gobierno. Y lo retrata así:
Este sujeto, casi invisible en su etapa de ministro e incluso en la campaña electoral, durante la tarde del sábado de reflexión electoral tuvo el tupé de asomarse a la televisión desprovisto de máscaras y cautelas. Y jamás, jamás en toda mi vida tuve una más intensa vivencia de lo que es el punto supremo de lo torvo, lo lúgubre, clerical y servil. Detestándolo también, prefiero mil veces a Aznar, reaccionario feroz, mentiroso, taimado y chulo, pero sin esa capa de repulsiva ranciedad de su lacayo". (pág. 101)

P.D. Deliberadamente omito cualquier posible ilustración.