domingo, 14 de diciembre de 2014

TOMÁS ELOY MARTÍNEZ

Recientemente (digamos el mes pasado, dado mi retraso), voces autorizadas discuten sobre si la presencia o no de la literatura hispanoamericania tiene o no cierta presnecia en nuestros escaparates. Algunos refieren la  extenuación y el desinterés, dadas las escasa expectativas que, tras un decenio de intentar "presentarnos" a TAL o CUAL, pues que no...
A la  la inversa, otro eje de la polémica giraría en torno a si los autores españoles están lo suficientemente representados en Buenos Aires o ...
Yo me confieso formar parte de aquellos a quienes la sobreabundancia indiscriminada de autores latinoamericanos le llevó a  cierta extenuación o desinterés



Pero he leido con sobrecogedor interés el libro de Tomás Eloy Martínez Lugar común la muerte.
¡Qué maravilla!, pensé, nada más iniciar la lectura de unos ensayos/retratos impulsados simepre desde la impredecible línea de realidad-ficción... Algo muy de moda, pero... Tomás Eloy Matínez lo hacía en los años sesenta.


No es sólo espeluznanteel relato final (de los sobrevientes de Hiroshima y Nagasaki) sino la recreación última de vidas oscuras y difíciles, entregadas a una pulsión tánatos que puede arrancar del insomnio o...
Lo averiguaréis en estos retratos tan febriles como apasionantes.

miércoles, 12 de noviembre de 2014

BERLÍN-RAVAL


Algo melancólica andaba el pasado sábado, ante la imposibilidad de ir a Berlín a visitar a mi hijo pequeño (como sí lo ha hecho su padre estos días, y no por motivos de las celebraciones en torno a la “caída” del muro), cuando un artículo del pasado sábado 8 noviembre me traía de golpe a la memoria una de las imágenes cotidianas de los días en donde vive mi hijo. No lo frecuentamos tanto por las tapas (que dicen que son espléndidas) sino por su generosa terraza con vistas parciales con pequeño parque o arboleda.

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Y recuerdo el relato de mi hijo de la pasada primavera cuando acudió allí a una calçotada, que esa sí es una especialidad culinaria que él no domina, a diferencia de lo que sí controla (y más que bien) de nuestra gastronomía.




Total, que me conformé con el sucedáneo de la literatura, que tan a menudo nos proporciona los viajes más imprevisibles y estimulantes. Y fui picoteando en un conjunto de relatos firmados por escritores de la antigua DDR (República Democrática Alemana), algunos de los cuales me venían como un guante para hablar a los estudiantes, siguiendo el programa del curso, del Realismo Social(ista).


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Por ejemplo la selección de las autobiografías de Stefan Heym y Erich Loest, que tan magníficamente reflejan el escenario en que artistas y escritores desarrollaban su creación. Nada nuevo bajo el sol, después de conocer lo sucedido en la URSS. Aun así, no nos deja indiferentes asomarnos a ese clima de inseguridad, vigilancia, amenazas, consignas, sospechas, acusaciones, censura... y la vuelta de palabras que creíamos olvidadas: desviacionista, negligente, contrarrevolucionario. Y como no hay tragedia sin sátira -según escribe Haym-, mencionar también la carcajada que inevitablemente estalla cuando estos autores nos relatan su experiencia en lo que podríamos llamar seminarios o escuelas de escritura amoldada a la nueva orientación estética.


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 Un descubrimiento fueron los diarios de Brigitte Reimann, un par de extractos de los años 1957 y 1960. Abundan entradas de carácter íntimo y personal, los relatos de sueños, las referencias a los distintos libros (y el juicio sobre los mismos), las escapadas a Berlín... pero si tuviera que elegir una sola entrada sin duda me decantaría por el relato del día en que a su casa acudieron agentes de la Stasi para captar la como informante.
¿Recordáis la película “La vida de los otros”?





domingo, 26 de octubre de 2014

MARGUERITE DURAS

Está pasando, sin apenas atención, el centenario de Marguerite Duras, escritora a la que sin duda todos recuerdan por su celebérrima novela El amante (o caso por la picante versión cinematográfica de la misma). Yo prefiero, sin embargo, algunas de sus piezas más tempranas. Por eso, en cuanto apareció una novela que desconocía, El parque (1955), traducida por Carlos Barral y recuperada ahora por la valiente editorial palentina Menoscuarto, me lancé a leerla.

 


Es una novela de estructura muy sencilla, casi enteramente dialogada, y cubre unas pocas horas: las del encuentro fortuito en un parque de una joven niñera y un viajante de comercio, que inician una conversación intranscendente (en principio, eso parece) que sin embargo va creciendo hasta mostrar el fondo último de cada uno de ellos. La conversación se inicia a raíz de la proximidad del niño, que viene a reclamar su merienda y a partir de ese momento todo va desenvolviéndose y creciendo (hacia la desnudez) con una pasmosa naturalidad.
 (Hay una atmósfera en la novela que me ha recordado mucho a todo lo que siente y percibe Andrea, la protagonista de Nada de Carmen Laforet, sin duda por tratarse de dos adolescentes que (des)esperan el porvenir y porque esta novela está teñida de un vago y medido existencialismo.)


      
  

La muchacha es la más ansiosa, la que necesita con urgencia saber qué le deparará la vida porque siente que nada aún ha empezado para ella  ("Debo adquirir un poco de importancia como sea", dice), y anhela alcanzar a poder pertenecerse a sí misma. El hombre maduro pretende sosegarla, limar sus sueños y aspiraciones y mostrarle que es mejor detenerse en el presente y gozarlo, porque de lo contrario sólo le quedará el vértigo y la insatisfacción permanente.
Entonces ella le habla de su señora, de la insatisfacción y el vacío que parece anegar su vida banal, intranscendente (por supuesto no lo formula: lo cuenta), a lo que él asiente desde su experiencia de la vida:

"-Cuando se tiene todo para que las cosas vayan viento en popa, siempre pasa lo mismo, la gente encuentra el modo de echarlo a rodar. Y es que la felicidad les resulta amarga.
-Es igual. Se lo repito, quiero conocer la amargura de la felicidad.
-Se lo decía sin intención, solo por hablar. "  (p. 79)


Es solo una breve muestra. Y es imposible hablar del silencio que transmite esta lectura impar.

jueves, 16 de octubre de 2014

QUEBRANTADAS

Algo quebrada y aún más quebrantada por el cúmulo de noticias que se han ido sucediendo en los últimos días, hoy nos sacude otra más.
No soy adicta a las redes sociales. Alguien me metió una vez en Facebook, pero ni foto tengo ni apenas lo sigo. De vez en cuando, agobiada por la cantidad de "avisos pendientes" o de "solicitudes de amistad", meto el hocico y... suelo quedar muy decepcionada por la banalidad y absoluta prescindibilidad de mensajes y noticias.
Será cosa del gremio: En la última novela de Javier Marías, Así empieza lo malo, y viniendo muy a cuento de lo que sucede en ella  (pues el autor vuelve a incidir en el tema del Contar, Ocultar, Decir, Averiguar...), leo:
"... tenemos la impresión de que todo ha sucedido en la vida y lo que no en la imaginación, diseminada por las incontables páginas impresas y las multiplicadas pantallas, las de los viejos cines y las televisiones y los ordenadores e incluso los ridículos móviles que hoy todo el mundo consulta de cerca como si fueran bolas de cristal, y hasta cierto punto es lo que son: si no adivinan el futuro, informan de lo que hace un segundo no existía ni había pasado, del presente recién alumbrado de cualquier rincón del planeta, y a veces se apresuran tanto que avisan de lo que no ha ocurrido, una falacia, una calumnia, un bulo que no resulta fácil desmentir ni echar atrás, nuestra credulidad vuelve a ser medieval, intuye años grávidos por todas partes hinchados de gran aflicción -desde el oriente al encorvado oeste- y detesta comprobar, y lo acepta todo como verosímil porque todo ha sucedido ya, o eso creemos". (pp. 341-2)


Así empieza lo malo - Javier Marías

Y no sólo por esta razón u otras que atañen a los modos de vivir y de relacionarse, al tiempo, etc., sino también porque detesto la conducta fiscal de compañías como Amazon o Facebook.
A ello se une hoy la noticia de que Apple se suma a la propuesta lanzada ya por Facebook (fundada y dirigida  por un joven falsamente transgresor de aspecto inocente),  (y quién sabe si alguna otra más) propone a sus empleadas financiarles la congelación de óvulospara garantizar a estos gigantes tecnológicos que sus currantas puedan trabajar y producir sin intrusos indeseados.
La regresión parece no tener límites de ningún tipo.

PD. Claro que aquí... tenemos las declaraciones de ese concejal madrileño. Admitámosle, al menos, el dudoso mérito de ir de frente, sin tapujos ni embalajes...

lunes, 13 de octubre de 2014

lunes, 6 de octubre de 2014

GATOS: TITÁN

Me informa mi hijo mayor (cuyo nombre de pila me está vedado reproducir aquí por aquello de los rastreos indeseados) QUE AL VOLVER DE UN VIAJE DE TRABAJO SE ENCONTRÓ CON UN NUEVO INQUILINO:




Era una criatura cuyo tamaño no sobrepasaba la palma de la mano, pese a las fotos.
Era la posibilidad de cumplir con un viejo sueño: tener una mascota, un animalito... o lo que sea... cuando el dilema se planteaba en Asturias....
Voy teniendo noticias de los progresos de Titán.


                               


Y acompañada por la lluvia, me lanzo a leer el libro de Paloma Díaz-Mas  (escritora solvente donde las haya), Lo que aprendemos de los gatos, que sin duda me aportará un plus a ojos de mi hijo.




  Me alegra saber que ya tengo un primer regalito de Navidad. Y, aunque no me afecte, me quedo preocupada ante la afirmación de Díaz-Mas: "Dos gatos mejor que uno".