lunes, 11 de noviembre de 2013

ALBERT CAMUS



Se celebra o recuerda a todas horas el centenario de Albert Camus, otro escritor también vinculado a Rosa Chacel, que tradujo La peste, y cuya traducción se mantiene, pese al paso del tiempo.
(Lo que no es un detalle menor)

                 
Sobre la muerte del escritor, leo estos días alguna noticia
                                    
«No conozco nada más idiota que morir en un accidente de auto», dijo Albert Camus, el 3 de enero de 1960, en referencia a la pérdida de Fausto Coppi, después de que algunos diarios europeos publicaran por error que esa había sido la causa de la muerte del histórico ciclista. Al día siguiente, el propio Camus, de cuyo nacimiento se cumplen hoy 100 años, se dejaba la vida sobre el asfalto de la carretera de Borgoña, cerca de La Chapelle Champigny. Ocurrió cuando su amigo y editor Michel Gallimard conducía a gran velocidad su Facel Vega en una recta sin obstáculos y el neumático reventó. El Premio Nobel de Literatura 1957 iba a la derecha del conductor. «El encontronazo con un árbol fue tan violento que el vehículo se partió en tres pedazos, y Camus fue a parar a los asientos posteriores. La muerte del famoso escritor fue instantánea», contaba el corresponsal de ABC en París, Federico García-Requena, en una crónica titulada «La muerte, imprevista y absurda, de Albert Camus».
El coche quedó tan destrozado que se tardó mucho tiempo en extraer el cadáver del escritor de entre los restos del coche. Gallimard, en cambio, fue trasladado grave al hospital y su esposa y su hija sufrieron tan sólo contusiones.


                                
Rosa Chacel, en la correspondiente entrada de su diario (Alcancía.Ida. Barcelona, Seix Barral, 1982, pág. 176), escribió:
¡Qué atroz la muerte de Camus! No era santo de mi devoción, pero me ha impresionado mucho. Claro que si yo llegase a realizar mi obra como él –realizar, es decir, poner en marcha- y si estuviese en la fase de agotamiento en que él estaba, ya no me parecería tan horrible la idea de la desaparición. Pero en todo caso, era muy joven, aunque tenga la impresión de que vitalmente estaba agotado también. Era un hombre sin alegría, pero es horrible que haya terminado así.

                      

Naturalmente, y antes de haberse cruzado en mi camino Rosa Chacel, yo leía a Camus: El extranjero, El mito de Sísifo
Y lo releo. Más sus Cahiers que sus novelas.
Y  a mis hijos les obligué que se leyesen, al menos, su Cartas a un amigo alemán , por si acaso.
Pero yo releo los Cahiers. Y acaso por eso, transcribo:
Artista y obra de arte. La verdadera obra de arte es la que dice menos. Hay cierta relación entre la experiencia global de un artista, su pensamiento + su vida (su sistema, en cierto sentido, omisión hecha de lo que la palabra implica de sistemático), y la obra que refleja esa experiencia. Esa relación es mala cuando la obra de arte presenta toda la experiencia adornada de literatura. Esa relación es buena cuando la obra de arte es una parte tallada en la experiencia, faceta de diamante cuyo brillo interior se resume sin limitarse. En el primer, hay sobrecarga y literatura. En el segundo, obra fecunda a causa de toda la experiencia sobreentendida cuya riqueza se adivina”
(Carnets, I. Madrid, Alianza Editorial, 1985, págs.. 78-79)

4 comentarios:

  1. ¡Qué difícil es conseguir lo que dice Camus; escribir sin escribir, decir sin decir, y que ese silencio además sea bello!
    Por eso, que gran libro es "La peste".

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  2. Hace tiempo que no la releo... En cambio, los Carnets... quizá por su carácter más fragmentario... Abarzos!

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  3. Gracias, Ana, por Camus.
    Al menos los aniversarios nos sirven para recordarlos y, en muchas ocasiones, releerlos. Y Camus es de los esenciales.
    Un beso.

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  4. Sí, sucede que en estas fechas se precipitan... Y el 14 viene repleto de conmemoraciones. Abrazos!

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